Discursos 03

Formato Compartido en Literatura y Otros POR Ciceron Marco Tulio

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RESEÑA: (89438)
Se reúnen aquí varios de los primeros discursos que Cicerón pronunció en su calidad de abogado, profesión en la que no tardó en descollar tanto por la excelencia de su oratoria como por la escrupulosidad con que preparaba los casos.
En defensa de P. Quincio, del año 81, es su primer discurso conservado (aunque no el primero pronunciado, pues se refiere a otros anteriores), y defiende a Publio Quincio frente a un acusador cuyo abogado era el gran orador Hortensio, con motivo de una disputa sobre una granja de la Galia. En defensa de Q. Roscio, el cómico está al servicio de un gran actor, al que la acusación le reclamaba una granja que se le había entregado anteriormente como compensación por el asesinato de un esclavo del que Roscio era copropietario. En defensa de A. Cecina, del año 69, concierne a una herencia de tierras. Acerca de la ley agraria, o Contra Rullum consiste en tres discursos pronunciados durante los primeros días de posesión del consulado (63 a.C.), el primero ante el Senado y los otros dos ante el pueblo, contra la propuesta de ley agraria del tribuno P. Servilio Rulo (y tras la cual estaba probablemente César), sobre ventas y adquisiciones abusivas de tierras en Italia y más allá, con el fin de fundar colonias, Cicerón arguyó que la propuesta era injusta con los pueblos extranjeros y con los aliados afectados, y que no beneficiaba en nada al pueblo romano. El plan no prosperó. En defensa de L. Flaco, del año 59, representa a un pretor acusado de extorsión.

BIOGRAFIA: (2606)
[Marcus Tullius Cicero] (n. 3 de enero 106 adC en Arpino, † 7 de diciembre 43 adC en Formia) fue un político, filósofo, escritor y orador romano.
Nació en una familia de caballeros. Su abuelo, fue un ciudadano romano destacado. Su padre lo instruyó en leyes y al morir le dejó una gran fortuna. Conocemos la vida de Cicerón, entre otros, gracias a la biografía que de él escribió Plutarco, a su abundante epistolario, que se ha conservado, y al celo de los humanistas del siglo XV y XVI que copiaron los raros manuscritos de sus discursos y otras obras.
El apodo `Ciceron` deriva de cicer, garbanzo, según unos por dedicarse su familia (la familia Tulia de Arpino) al cultivo del garbanzo, según otros por tener una verruga en la nariz como un garbanzo.
Recibió una excelente educación y tras una brevísima carrera militar y tres años de experiencia como abogado en los tribunales de justicia en causas privadas, viajó a Grecia y Asia para continuar sus estudios.
Fue discípulo de Fedro el Epicúreo, de Filón el Académico, de Diodoto, de Antíoco de Ascalón, de Zenón y de Posidonio. Esta multiplicidad de maestros hizo que Cicerón aplicara distintas concepciones a los problemas filosóficos. Sus planteamientos relativos a la moral estaban cercanos al estoicismo, mientras que en gnoseología defendía un escepticismo moderado, todas estas influencias y lecturas darán al cabo en el eclecticismo y en él sintetizará la tradición griega
reescribiéndola en latín.
En el año 70 adC, Cicerón se hace famoso cuando los habitantes de Sicilia le rogaron que se hiciera cargo del proceso contra Verres, el corrupto gobernador de la provincia, que había saqueado la isla a placer en su propio beneficio. Cicerón corrió un gran riesgo, ya que Verres pertenecía a la nobleza y tenía amigos poderosos. No obstante, llevó el caso con tal brillantez que Verres se vio obligado a exiliarse incluso antes de que el proceso hubiera concluido. Cicerón, que contaba entonces con treinta y seis años, se convirtió en el abogado más reputado de Roma.
Escritor, político y orador romano. Aunque su carrera política fue notable, Cicerón es especialmente conocido como el orador más elocuente de Roma y como hombre de letras. Nació en Arpinum (actualmente Arpino, Italia) y en su juventud estudió derecho, oratoria, literatura y filosofía en Roma. Tras una breve carrera militar y tres años de experiencia como abogado que defendía a ciudadanos privados, viajó a Grecia y Asia, donde continuó sus estudios. Regresó a Roma en el 77 a.C. y comenzó su carrera política. En el 74 a.C. fue elegido miembro del Senado. Aunque la familia de Cicerón no pertenecía a la aristocracia romana, los patricios más ricos y poderosos de Roma le apoyaron en su candidatura al consulado en el 64 a.C. por el gran desagrado que les producía el otro candidato, aristocrático pero menos respetable, Lucio Sergio Catilina. Fue elegido Cicerón, y Catilina volvió a intentarlo al año siguiente con los mismos resultado. Entonces, airado, organizó una conspiración para derribar el gobierno. Cicerón controló la situación, detuvo y ejecutó a a varios de los partidarios de Catilina y a éste lo expulsó del Senado con una ardiente soflama conocida como Catilinarias.Julio César y otros senadores romanos sostuvieron que Cicerón había obrado con excesiva dureza, sin proporcionar las debidas garantías legales a los conspiradores. Como resultado de esto, en el 58 a.C., Cicerón se vio obligado a exiliarse. Tras un año en Macedonia fue perdonado por el general romano Pompeyo el Grande. Cicerón se dedicó a la literatura hasta el 51 a.C., cuando aceptó el encargo de gobernar la provincia romana de Cilicia como procónsul. Regresó a Roma en el 50 a.C. y se unió a Pompeyo, que se había convertido en el mayor enemigo de Julio César. Cuando César derrotó a Pompeyo, en el 48 a.C., Cicerón comprendió que continuar con la resistencia a César era inútil, y aceptó su amistad, aunque mientras César fue dictador de Roma, Cicerón vivió apartado de la vida política dedicándose a escribir. Después del asesinato de César, en el 44 a.C., Cicerón retornó a la política. Esperando ver la restauración de la República, apoyó al hijo adoptivo de César, Octavio, más tarde el emperador Augusto, en sus luchas contra el cónsul romano Marco Antonio. Sin embargo, Octavio y Marco Antonio se reconciliaron, y Cicerón fue ejecutado como enemigo del Estado, el 7 de diciembre del 43 a.C.
Cicerón creó un elaborado estilo prosístico que combina claridad y elocuencia, y que se ha convertido en uno de los modelos por medio de los que se juzga toda la demás prosa latina. Su obra contribuyó mucho al enriquecimiento del vocabulario de su propio lenguaje. Los escritos de Cicerón tratan sobre muchos temas. Sus obras filosóficas revelan su creencia en Dios y en el libre albedrío. Casi todos sus trabajos filosóficos se basan en fuentes griegas y, por lo tanto, aparte de su valor intrínseco, tienen uno añadido como es el de haber divulgado y preservado la filosofía griega que de no haber sido por él, tal vez, se hubiera perdido. A partir del 45 a.C. y de la muerte de su hija Tulia, Cicerón se retiró de la política para dedicarse por completo a sus escritos literarios y filosóficos. Destacan sus tratados De Legibus (Sobre las leyes), De Officiis (Sobre el deber), y De Natura Deorum (Sobre la naturaleza de los dioses). Su obra influyó mucho en el poeta italiano Petrarca y en otros escritores del renacimiento. Sus obras retóricas, escritas en forma de diálogo, en especial De Oratore (Sobre la retórica), tienen gran valor como modelos de una consumada retórica y como una rica fuente de material histórico. La más famosas de sus piezas de oratoria son las cuatro contra Catilia, conocidas por Catiliniarias, y las catorce contra Marco Antonio conocidas por Filípicas. Entre las obras menores de Cicerón, los tratados De Senectute (Sobre la vejez) y De Amicitia (Sobre la amistad) siempre han sido admirados por su estilo cultivado. Muy importantes son cuatro colecciones de cartas escritas por Cicerón a sus conocidos y amigos. Estas cartas constituyen una revelación espontánea de su autor y una excelente fuente de información sobre la política y las costumbres de la antigua Roma, y se ocupan de temas que van desde la filosofía y la literatura a las cuestiones familiares.

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